La base de pizza contiene fundamentalmente hidratos de carbono complejos (al igual que el pan, el arroz, las pastas alimenticias, las legumbres o las patatas que se incluyen en todo plan alimentario saludable).

Sin embargo, dependiendo de los alimentos con que se empleen para su preparación, puede llegar a tener menos (es el caso de las verduras, cebollas o champiñones crudos, etc.) o más grasas (embutidos, verduras fritas, patatas, etc.).

Las pizzas caseras son las más recomendadas, ya que de esta forma se puede estar seguro de la calidad y cantidad de los ingredientes que se utilizan. Además, es un plato fácil de preparar y de gran aceptación.